Diez al día, cinco días, unos diez minutos cada uno. Gratis, sin registro.
El día uno se abre en tu navegador, sin cuenta. Detalles del mazo.
Saludar, dar las gracias, disculparte, llamar la atención y decir que no entiendes.
Guarda el kit y la app te devuelve los días dos a cinco en el día que toca, con los repasos que los fijan. Cuenta gratuita, sin tarjeta.
Guardar en mis mazos · los 5 díasConseguir mesa, pedir, pagar y ser educado con la comida.
Preguntar precios, pagar, mirar sin comprar y leer los dos carteles que importan.
Encontrar sitios, comprar un billete y leer los carteles por los que pasas.
Hacer el check-in, conectarte y pedir ayuda cuando algo sale mal.
Tamaño del grupo, precios, andenes, números de habitación. Una sexta sesión opcional, y el grupo que más gente imprime como tarjetas.
Unas cincuenta. Los viajeros repiten que lo que más sirvió fue un puñado de frases, y que sirvieron como educación más que como supervivencia: saludar al entrar en una tienda, dar las gracias, pedir con cortesía. Este kit son cincuenta frases en cinco días de diez, con las diez que importan el día uno, más los números del uno al diez de regalo.
En chino, gracias se dice “谢谢” (xièxie: la x no es una jota ni una s normal: pon la lengua plana, sonríe y di «si»; sale algo entre s y sh. Suena «sie-sie»; la primera cae en seco con ` y la segunda va sin tono.). Se contesta «bú kèqi» (no hay de qué) o «bú yòng xiè». En China no se deja propina en ningún sitio: ni al camarero, ni al taxista, ni a quien te sube la maleta; te devolverán el dinero o se quedarán descolocados, y las aplicaciones de pago ni siquiera tienen pantalla de propina. Un «xièxie» claro es toda la propina. «Duō xiè» es «muchas gracias», pero con amigos no lo repitas: entre confianza suena estirado.
Para llamar la atención o disculparte, di “不好意思” (bù hǎoyìsi: suena «pu jao-i-s»; la b pinyin es casi nuestra «p», sin soplo, y la h es jota. La «si» final va sin tono y su i no se oye: la s se alarga sola. ` cae, ˇ baja y sube.). Sirve para parar a un desconocido, para un empujón leve y para interrumpir a alguien; para pedir perdón de verdad, «duìbuqǐ». Aquí no se levanta la mano con discreción ni se espera a que el camarero te mire: se grita «fúwùyuán!» (¡camarero!) de una punta a otra del comedor, o se pulsa el timbre de la mesa, y si no lo haces no vendrá nadie. No es de mala educación, y en general se habla más alto que en España, así que nadie va a mirarte mal. «Qǐngwèn» abre cualquier pregunta a un desconocido.
Pide la cuenta con “买单” (mǎidān: suena «mai-tan», con la d casi una «t». Aquí se ve para qué sirven los tonos: «mǎi», con ˇ que baja y sube, es comprar, y «mài», con ` que cae, es vender.). La cuenta no llega sola: se llama con «fúwùyuán, mǎidān» o «jiézhàng», o se cruza la mirada y se hace el gesto de firmar. Si pediste por código QR puede que ya hayas pagado por adelantado; si no, se paga en la misma miniaplicación, escaneando el código que te enseñen, o en el «shōuyíntái» (la caja de la entrada). Aquí no se paga a escote: invita uno solo, y discutir por quién paga forma parte del ritual, así que si te invitan, acepta y devuelve la invitación otro día. No se redondea ni se deja propina.
Pregunta “洗手间在哪里?” (xǐshǒujiān zài nǎlǐ: suena «si-shou-chien dsai na-li»; la x es una s suave, la sh va curvada atrás, «-ian» se dice «-ien» y la z es «ds». En «xǐshǒu» y en «nǎlǐ», el primer ˇ sube.). «Xǐshǒujiān» (sala de lavarse las manos) es la palabra fina; «cèsuǒ» es la de los carteles de la calle. Los baños públicos están por todas partes, son gratis y hay uno en cada estación de metro y en cada centro comercial. Dos avisos: lleva pañuelos encima, porque papel muchas veces no hay, y fuera de hoteles y centros comerciales la mayoría son de placa turca. En las puertas, 男 es hombres y 女, mujeres.
Sí, a diez frases nuevas al día. Son cinco u ocho minutos diarios con repetición espaciada, porque la app te devuelve las frases del día uno durante los días dos a cinco mientras añades las diez siguientes. Empieza una semana antes de salir y llegas con las cincuenta. La hoja imprimible es el respaldo para el viaje.