Frases en chino para viajar: por qué te devuelven la propina y la cuenta nunca llega
Deja unos billetes en la mesa después de cenar en China y mira lo que pasa: el camarero te los devuelve, o se queda mirándolos sin entender para qué son. Nadie se ofende. Simplemente en China no hay propinas, ni para camareros, ni para el personal del hotel, ni para taxistas, y las aplicaciones de pago ni siquiera tienen una pantalla para eso.
Las frases de abajo forman parte del Kit de viaje de chino, gratuito, y cada una resuelve una de las trampas que pillan a quien va por primera vez.
«Xièxie» es toda la propina
Di 谢谢 (xièxie, suena «sie-sie»: la primera sílaba cae en seco y la segunda va sin tono) con claridad y ya has hecho todo lo que haría alguien de allí. La respuesta que oirás es «bú kèqi» (no hay de qué) o «bú yòng xiè» (no hace falta dar las gracias). Redondear o meterle un billete en la mano a alguien solo consigue que te lo devuelvan. «Duō xiè» o «fēicháng gǎnxiè» es «muchas gracias», aunque entre amigos suena demasiado formal.
Llama al camarero, no esperes al camarero
不好意思 (bù hǎoyìsi, suena «pu jao-i-s», con la última sílaba sin tono) es el «perdone» para todo: parar a un desconocido, un roce, interrumpir al personal. Para pedir perdón de verdad, la palabra es «duìbuqǐ». Pero en la mesa de un restaurante no te va a servir para que te atiendan. En China no se espera a que te vean; se llama «fúwùyuán!» (¡camarero!) con claridad de una punta a otra del comedor, o se pulsa el timbre de la mesa. Es lo normal, no una grosería, y si no lo haces no vendrá nadie.
«Kāfēi» a secas te devuelve una pregunta
Pide 来一杯咖啡 (lái yì bēi kāfēi, suena «lai i pei ka-fei») y te preguntarán de qué tipo. El solo es «Měishì» (americano), el que lleva leche es «nátiě» (latte), y «rè de» o «bīng de» es caliente o con hielo. La trampa está en el mostrador: las grandes cadenas, Luckin, Manner y Cotti, funcionan con pedido por aplicación y descuentos grandes, así que en el mostrador los precios son más altos y el personal te señalará el código QR, aunque también te toman nota. En realidad, la bebida de siempre es el té, y con él llega agua caliente gratis.
La cuenta nunca llega sola
La cuenta tampoco viene sin pedirla. Cuando termines, llama «fúwùyuán, 买单» (mǎidān, suena «mai-tan») o «jiézhàng», o cruza una mirada y haz el gesto de firmar. Cuidado con el tono: «mǎi» (el que baja y sube) es comprar, y «mài» (el que cae) es vender. Si pediste por código QR puede que ya hayas pagado por adelantado; si no, pulsa mǎidān en la misma miniaplicación, escanea el código que te enseñen o paga en el «shōuyíntái» (la caja) de la entrada. Nada de redondear.
En China tampoco hay cubierto. La única línea que puede cambiar el total es 服务费 (fúwùfèi, suena «fu-u-fei»), un cargo por servicio del diez al quince por ciento que los restaurantes de categoría y los comedores de hotel imprimen en la carta. Otras dos, más pequeñas, sorprenden a los turistas pero son normales: «chá wèi fèi», un cargo por el té y por persona en los restaurantes cantoneses y de dim sum, y «cānjù fèi», uno o dos yuanes por el juego de platos y cuencos precintado.
Dos recibos, y una devolución que hay que pedir en la caja
Di 麻烦给我小票 (máfan gěi wǒ xiǎopiào, suena «ma-fan kei uo siao-piao») y te dan el tique de caja, el xiǎopiào. Si pagas con el móvil, tu justificante es el registro de la aplicación, y muchos sitios no imprimen nada. El otro recibo es el «fāpiào», la factura oficial con validez fiscal. El personal te preguntará «yào fāpiào ma?», y salvo que tu empresa la necesite, la respuesta es «bú yòng». Donde sí importa es en la devolución de impuestos al turista, «tuìshuì», alrededor de un 9 % de vuelta. Solo funciona en tiendas con la pegatina 退税 / Tax Free: gasta al menos 200 yuanes allí en un mismo día, pide en caja el impreso de devolución («tuìshuì shēnqǐngdān») y el fāpiào, y reclama en el aeropuerto antes de 90 días. Después ya no se puede hacer.
Pasa la tarjeta al entrar, y otra vez al salir
En China no hay máquinas de picar. En el metro se hace 刷卡 / 扫码 (shuākǎ / sǎomǎ, suena «shua-ka / sao-ma»), pasar una tarjeta o escanear un código, en los tornos al entrar y de nuevo al salir, porque se paga por distancia. Compra un billete sencillo en la máquina o usa el código de transporte de Alipay (apartado Transporte, eligiendo tu ciudad), que funciona con una tarjeta extranjera vinculada en casi todas las ciudades grandes y también en el autobús. La trampa es salir sin registro: sin registro de salida pagas la tarifa máxima en el mostrador, y colarse se multa con varias veces el precio del billete, cinco veces en Shanghái. Los trenes son lo contrario: no hay nada que validar, solo el pasaporte en la puerta.
Un empujón con el hombro entre la gente no es una grosería
让一下 (ràng yíxià, suena «rang i-sia») es «déjame paso un momento», y 借过 (jièguò, suena «chie-kuo») dice lo mismo en una sola palabra; con «máfan» delante, cualquiera de las dos suena más suave. Dilo en las puertas del metro y la gente se aparta. El espacio personal es más pequeño que en tu país, y un empujón callado con el hombro entre la gente no se considera una grosería, así que no te lo tomes a mal. Apártate de las puertas antes de que se abran: en teoría primero salen los pasajeros, y salen en tromba.
Las otras cuarenta y dos
Estas frases son los días uno a cuatro del Kit de viaje de chino: diez frases al día durante cinco días, cada una con una transcripción fácil de leer, un consejo como los de arriba y audio. El día uno funciona en el navegador sin cuenta, y la hoja se imprime en tres páginas para el avión.