Diez al día, cinco días, unos diez minutos cada uno. Gratis, sin registro.
El día uno se abre en tu navegador, sin cuenta. Detalles del mazo.
Saludar, dar las gracias, disculparte, llamar la atención y decir que no entiendes.
Guarda el kit y la app te devuelve los días dos a cinco en el día que toca, con los repasos que los fijan. Cuenta gratuita, sin tarjeta.
Guardar en mis mazos · los 5 díasConseguir mesa, pedir, pagar y ser educado con la comida.
Preguntar precios, pagar, mirar sin comprar y leer los dos carteles que importan.
Encontrar sitios, comprar un billete y leer los carteles por los que pasas.
Hacer el check-in, conectarte y pedir ayuda cuando algo sale mal.
Tamaño del grupo, precios, andenes, números de habitación. Una sexta sesión opcional, y el grupo que más gente imprime como tarjetas.
Unas cincuenta. Los viajeros repiten que lo que más sirvió fue un puñado de frases, y que sirvieron como educación más que como supervivencia: saludar al entrar en una tienda, dar las gracias, pedir con cortesía. Este kit son cincuenta frases en cinco días de diez, con las diez que importan el día uno, más los números del uno al diez de regalo.
En japonés, gracias se dice “ありがとうございます” (arigatō gozaimasu (a-ri-ga-too go-sai-mas; «oo» es o larga, dos tiempos; la r es la suave de «pero», nunca «rr»; la z suena como una s con vibración)). La forma larga es para desconocidos y para el personal; «arigatō» a secas queda entre amigos. En una tienda casi nadie responde «dō itashimashite» (de nada): te devuelven una inclinación o un «arigatō gozaimashita» en pasado, dándote las gracias por lo que acaba de terminar. En Japón no se deja propina jamás: no es tacañería nuestra, es que ofrecer dinero extra avergüenza a quien te atiende, porque da a entender que su sueldo no basta; las monedas que dejes en la mesa te las devolverán persiguiéndote por la calle.
Para llamar la atención o disculparte, di “すみません” (sumimasen (su-mi-ma-sen, cuatro tiempos iguales y ninguno acentuado; no le pongas una e delante ni cargues el acento en «ma»)). Es la palabra más útil del país y hace tres cosas: llamar al camarero o parar a un desconocido, pedir perdón por un empujón y dar las gracias por un favor pequeño. Llamar «¡sumimasen!» en voz alta de una punta a otra del restaurante es lo normal y no queda mal, y muchos locales tienen además un timbre en la mesa; fuera de eso se habla mucho más bajo que aquí, y en el tren y el metro no se habla por teléfono. Para disculparse de verdad se dice «gomen nasai»; el formalísimo «mōshiwake arimasen» lo oirás sobre todo al personal cuando algo ha salido mal.
Pide la cuenta con “お会計お願いします” (o-kaikei onegai shimasu (o-kai-kei o-ne-gai shi-mas; «kai» sí son dos vocales, pero «kei» es una e larga, «kee»; la g es dura, como en «gato»)). La cuenta suele llegar con la comida, en una bandejita o pinchada en la mesa, y al terminar la llevas tú a la caja de la salida, en vez de pedirla y pagar sentado como aquí; si no la ves, dices esta frase o cruzas los dos dedos índices formando una X, el gesto japonés de «la cuenta». El dinero y la tarjeta se dejan en la bandejita, nunca en la mano del cajero. No se reparte plato por plato (aunque «betsu-betsu de» funciona en las cadenas), no se deja propina y tampoco se redondea al alza.
Pregunta “トイレはどこですか?” (toire wa doko desu ka (to-i-re ua do-ko des-ka; «to-i-re» son tres tiempos, sin diptongo: no es «tói-re»)). «Toire» es la palabra de la calle; los carteles ponen お手洗い (otearai) o 化粧室. Aquí el problema es encontrar un baño abierto sin consumir y allí es justo al contrario: los hay en cada estación, konbini, gran almacén y parque, gratis y limpios, así que no compres nada para poder entrar. 男 es hombres y 女 mujeres, y en el washlet 流す tira de la cadena y 止 para el chorro; lo que casi nunca vas a encontrar es papel para secarse las manos, así que lleva un pañuelo de tela como los japoneses.
Sí, a diez frases nuevas al día. Son cinco u ocho minutos diarios con repetición espaciada, porque la app te devuelve las frases del día uno durante los días dos a cinco mientras añades las diez siguientes. Empieza una semana antes de salir y llegas con las cincuenta. La hoja imprimible es el respaldo para el viaje.